domingo, 8 de septiembre de 2013

La madurez en el candidato a la vida sacerdotal y religiosa y la importancia de la psicología en el ser humano.

Introducción:
 En esta pequeña introducción quiero tocar algunos puntos importantes en este pequeño trabajo, ya que veremos la importancia de la psicología en el ámbito religioso y la madurez que debe de haber en el candidato a la vida sacerdotal o religiosa partiendo de algunas teorías de los psicólogos Eric Erikson, Adler y Víctor Frankl, ya que han sido ellos los que han abordado estos temas a profundidad después de los precursores de la psicología de la religión, y que tocaron puntos importantes entre los que mencionaremos están: un sentido de identidad, un cálido sentido de pertenencia y fraternidad con sus semejantes, y un sólido sentido de misión como significado último de su existencia. Además veremos la importancia de la madurez en el individuo que opta por un estilo de vida religiosa, teniendo claro el sentido de su vida y por supuesto que sepa lo que quiere de ella.

Teniendo en cuenta que la persona ha hecho una opción verdadera y que no busca otra cosa más que servir a Dios en la iglesia, y que sepa cuales son las maneras correctas de ver a Dios y la religiosidad, que no vaya a tener problemas patológicos en su persona es por ello que el psicólogo de la religión da un aporte importante para la iglesia ayudando a muchas personas que buscan el sentido de sus vidas.                                                                                                                                     

La madurez en el candidato a la vida sacerdotal y religiosa y la importancia de la psicología en el ser humano.

La psicología ha sido un pilar fundamental en el desarrollo de la persona humana que desea ser sacerdote o religioso, y no solo para religiosos sino también para todas las personas en general, ha sido muy enriquecedora por muchos psicólogos que han abordado el tema de la religiosidad, pero más que todo, intentan descubrir el hecho religioso en la persona de una manera practica y exigente, incluso aquellas áreas que parecen ser más alejadas de la psicología como las Sagradas Escrituras, liturgia, entre otras; que se han visto afectadas por el cambio que se verifico después de que Freud, Jund y sus seguidores trasladaron los estudios sobre la mente humana del laboratorio a su despacho.

Disciplinas académicas que si se entienden en cuanto a su metodología, su finalidad y sus límites, tales como la psicología social, la antropología psicológica e incluso la estadística de inferencia han suministrado datos en algunas ocasiones a capítulos generales, a reuniones de obispos, religiosos, consejos parroquiales, etc. Grupos que tenían poco o ninguna capacidad para discernir la validez de lo que se les presentaba como verdad objetiva.[1]

La psicología en la religión viene a ser una herramienta científica muy importante para los tipos de problemas que se puedan dar en un individuo que dice creer en Dios y que pueda tener una manera equivocada de de ver a Dios y la religiosidad a la que profesa y quiere servir mas de cerca en un estado de vida sacerdotal o religioso, lo puede tomar como búsqueda instintiva de protección esta es posición de la cual hablo Pavlov, “ la religión en una actividad nerviosa superior profundamente enraizada en el hombre”, según él, de un instinto o como un cobijo en un Dios paternal o maternal de la cual esta es una tesis sostenida por Eric Erikson, estos psicólogos afirman las grandes necesidades de amor, seguridad, autoestima, etc. Aquí entra el tema de las maneras equivocadas de ver a Dios o la religiosidad y entre ellas podemos mencionar algunas vistas en clases:
1-    La religiosidad como búsqueda instintiva de protección.
2-     La religiosidad como esperanza de inmortalidad.
3-    La religiosidad como una disposición a favor de explicaciones motivadas por la curiosidad, el autocontrol y la autoestima.
4-    La religiosidad como respuesta a los deseos, los valores y la pregunta sobre el sentido de la realidad total.[2]

Pueden existir otras muchas maneras de ver la religiosidad equivocadamente es por ello que he querido tocar algunos puntos de la madurez que debe de tener un candidato al estilo de vida célibe, a partir de los conceptos de los psicólogos Eric Erikson y Víctor Frankl en el cual dice que la persona madura es aquella que a lo largo de su vida va desarrollando un sano sentido de identidad, un calido sentido de pertenencia y fraternidad con sus semejantes y un sólido sentido de misión como significado ultimo de su existencia.

Para una visión integrada sobre la madurez humana y cristiana, pastores y sacerdotes deben de dirigir y guiar a otras personas hacia una plena madurez a la cual puede ser conceptualizada en términos psicológicos o religiosos y el psicólogo cristiano esta llamado a recoger los puntos de convergencia entre ambas visiones del mundo y que se permita una clara visión y compresión más completa del proceso y alcances que puede lograr para una característica más amplia del fenómeno religioso.

El teólogo moral Bernard Häring en su obra Libertad y fidelidad en Cristo (1981)  desarrolla su capitulo sobre la opción fundamental construyendo su tesis sobre base psicológica de Eric Erikson, Abraham Maslow y Víctor Frankl, el cual el Padre Häring hace su enfoque:

En esta sección dependo en gran parte de autores y terapeutas tales como Eric Erikson, Eduard Spranger, Sören Kierkegaard, Abraham Maslow, y Víctor Frankl. Poseen estos autores una destacada visión de conjunto, comprensión profunda de los valores éticos y un interés particular por la dimensión ética del crecimiento de la persona… Los considero como eminentes filósofos del sentido común[3]

Estas palabras han sido relatadas para profundizar más en el tema de la madurez que debe de haber no solo en el candidato a la vida religiosa sino que para tener un mejor desarrollo en la persona que busca plenitud y el psicólogo que entra de fondo en la psicodinámica de este factor es Erikson, ya que se dedica con creatividad en el tema de la identidad y la integridad, Ericsson propone una teoría evolutiva de la personalidad en términos de ocho etapas sucesivas de tipo psicosocial, que caracterizan el crecimiento humano desde la primera infancia hasta la ancianidad.

En cada una de estas etapas se presenta un individuo con una situación normal de crisis, caracterizada con una fuerza del yo, por un alto crecimiento potencial, la persona que representa una crisis en cualquiera de las etapas del desarrollo se va acumulando y va afectando a las etapas de desarrollo que se presentan posteriormente por lo que vemos es una etapa evolutiva que podría superar exitosamente poniendo de su parte y verificando cual ha sido la etapa en la que ha tenido mayor dificultad de desarrollar y puede fortalecer al cabo de la vejez.

Estas son las ocho etapas propuestas por Erikson y las edades aproximadas en que estas tienen lugar:

1º etapa (0-2 años): Confianza básica vrs ansiedad.
2º etapa (2-3 años): Autonomía vrs vergüenza y duda.
3º etapa (3-7 años): Iniciativa vrs culpa.
4º etapa (7-12 años): Industriosidad vrs interioridad.
5º etapa (12-20 años): Identidad vrs confusión de rol.
6º etapa (20-30 años): Intimidad vrs aislamiento.
7º etapa (30-60 años): Generatividad vrs estancamiento.
8º etapa (60-… años): Integridad vrs disgusto y desesperación.[4]

Con el fin de considerar el proceso de maduración de la personalidad adulta conviene profundizar en las etapas de identidad, intimidad y la de generatividad.

Este proceso ha sido desarrollado partiendo del sujeto que ha querido desenvolver su identidad y personalidad según Erikson, pero mas que todo descubrir para ser una persona madura, el la cuál debe de tener bien claro su identidad respondiendo a la pregunta que se ha hecho el ser humano por antaño y esa es ¿Quién soy yo? , es por ello que debe de tener una claridad de su sentido de identidad en todas sus posibles resonancias como persona única e irrepetible, como adulto, como hombre o mujer, como elemento útil de su colectividad, como esposo, padre o amigo potencial, y en el caso del creyente cristiano, como hijo de Dios y miembro de su pueblo escogido, la iglesia, según su llamado especifico a la vida laical o a la consagración sacerdotal o religiosa.[5]  

Para adquirir un sentido de identidad madura se tiene que pasar por una etapa de la vida que para muchas personas ha sido como la eterna juventud, o sea que no se termina nunca para ellas ya que no tienen un sentido de pertenencia ni identidad ni responsabilidad para ir desarrollando su etapa de vida y se quedan estancados en la adolescencia- juventud, pero esto viene siendo más en que todavía no saben lo que quieren y andan de picaflor.[6] Y para saber lo que la persona quiere es importante tener y descubrir el sentido de la vida para poder desarrollarse como persona plena y por lo tanto madura ya que las personas maduras son aquellas que han encontrado su autorrealización, son personas realizadas en todas sus áreas de la vida a nivel físico, psicológico, económico, cultural, social y legal, por lo tanto son personas felices, pero para ello se necesita haber pasado por un proceso de integración y en la etapa de intimidad lo introduce erikson con estas palabras:

La fortaleza adquirida en cualquier etapa se pone a prueba ante la necesidad de transcenderla de modo tal que el individuo pueda arriesgar en la etapa siguiente lo que era más vulnerablemente precioso en la anterior. Así, el adulto joven, que surge de la búsqueda de identidad y la insistencia en ella, esta dispuesto y ansioso a fundir su identidad con la de otros. Está preparado para la intimidad, esto es, la capacidad de entregarse a afiliaciones y asociaciones concretas y de desarrollar la fuerza ética necesaria para cumplir con tales compromisos, aún cuando estos puedan exigir sacrificios significativos.[7]

Es por ello que se requiere una madurez comprobada por medio de las tesis psicológicas que muchos psicólogos de la religión prestan este servicio muy gratificante para la iglesia y no solo hacia ella sino también para otras personas que optan por diferentes servicios dentro de la iglesia aún en su vida personal y respondiendo a una vocación y poder llegar a una intimidad en su nivel de madurez que pueda tener para un compromiso a los mas diversos niveles del ser humano como lo es el matrimonio, la paternidad, el compañerismo o la amistad, la acción desinteresada del bien hacia los demás, y en última instancia para el creyente, la entrega total de su vida por amor a Dios.

Esta es una de las entregas que el ser humano hace considerándose una persona madura y capaz de tener una responsabilidad trascendental para llevarla a plenitud por medio de la madurez y la intimidad que debe de tener ésta persona para poder dar ese paso hacia la verdad integrada con su psique y con su sentido de la vida en el que Frakl desarrolla su teoría de logoterapia incluyendo el aporte valioso de los psicólogos Sigmund Freud y Alfred Adler, ya que pretende trascender del psicoanálisis de Freud y la psicología individual de Adler, ofreciendo una psicología más completa del hombre, desde una perspectiva que incluye lo espiritual, ya que para el es imposible concebir al ser humano si no es en la unidad de cuerpo, alma y espíritu. Además sostiene que el elemento fundamental del ser humano es su voluntad de sentido, trasciende los conceptos de “principio del placer” y “principio de poder”, que fueron propuestos por Freud y Adler como principales motivadores de la conducta humana. Pero para Víctor Emil Frankl “la búsqueda de significado en el hombre es la fuerza primaria en su vida y no una racionalización secundaria de sus impulsos instintivos.”[8] En consecuencia no es el instinto que debe de guiar a la persona en la búsqueda de su sentido de la vida sino más bien es el espíritu que debe de encaminar y éste a cimentarlo en creencias, valores y tradiciones fuertes, que sean capaces de llenar el vacío del hombre que lleva en su interior.

Para efectos de éste se deben de tener unos valores muy enraizados y estos son de actitud que todo hombre debe de aportar a la vida ya que estos son muy valiosos, aunque pueden parecer en algunos casos valores que no lo son, que no le den ese sentido en el cual el hombre busca en su vida, es de tener en cuenta la psicología para poder descubrir si es verdad o no lo que el individuo intenta representar.

Por lo tanto es muy importante la psicología en la religión pero hay cosas que la psicología no puede explicar y es la gracia que Dios da a las personas que Él llama, la importancia es que da a las personas herramientas necesarias para ver si un individuo en verdad tiene un grado de madurez para poder optar una responsabilidad que implica mucho sacrificio para llevar a cabo, sea cual sea la vocación que Dios ha querido para desarrollarse y ser feliz, siendo coherente con lo que dice y hace, llevadas a plenitud maduramente en una integración del ser humano.

Conclusión:

    He concluido con el tema sobre la madurez en el candidato a la vida sacerdotal y religiosa y la importancia de la psicología para la iglesia, ya que ha dado grandes aportes en el estudio del ser humano, para que sea un candidato idóneo el que opta un estilo de vida con mucha responsabilidad y sacrificios que implica tener una madurez muy alta en el candidato para enfrentarse a desafíos que pueda encontrarse en un futuro y hemos obtenido base en los aportes de los psicólogos Eric Erikson, Alfred Adler, Víctor Frankl, entre otros. Afirmando que una persona madura es aquella que, al considerarla en un momento determinado de su vida, va desarrollando un sano sentido de identidad, un cálido sentido de pertenencia y fraternidad con sus semejantes, y un sólido sentido de misión como significado último de su existencia.[9]   


  

   Referencias bibliográficas

 ♦ Groeschel, Benedict J. (1983)  Psicología y Espiritualidad, Crecimiento Espiritual y Madurez Psicológica, (p. 131-146) Madrid, España,  Sociedad de educación Atenas, S.A.


♦ De Mazerville, Gastón (2003) Una visión integrada sobre la madurez humana y cristiana, Madurez Sacerdotal y Religiosa, (p. 18-33) Bogota, Colombia, Colección Autores No 24.
                                                         



[1] Cfr. Groeschel, J. Benedict, (1983) “crecimiento espiritual y madurez psicológica” Pág. 131-136
[2] Grajeda, Walter, 2011, “explicación de la religión desde la psicología” Salón de clases de filosofía, seminario mayor de la Asunción.
[3] B, Häring, “Libertad y fidelidad en Cristo.” Teología moral para sacerdotes y seglares, tomo I, cap.V, Herder, Barcelona 1981, p. 181. en Gastón de Mazerville
[4] Cfr Erikson, Infancia y sociedad, Ediciones Hormé S.A., buenos Aires, 1966
[5] De Mazerville, Dr.Gastòn, (2003), Madurez Sacerdotal y Religiosa, Cap.1, una visión integrada sobre la madurez humana y cristiana, Bogota, Colombia, colección de autores, CELAM, No. 24, tomo I,
[6] Personas que no saben lo que quieren y andan de lugar en lugar, no se sienten a gusto en una sola parte o con una sola persona.
[7] E. Erikson, op. Cit., p.237 en Gaston de Mazerville p. 24
[8] V. Frankl, Man’s Search of Meaning: An introduction to Logotherapy, Pocket Books, New Cork, 1973, p. 154. En Gaston de Mazerville. P. 28
[9] De Mazerville, Dr.Gastòn, (2003), Madurez Sacerdotal y Religiosa, Cap.1, una visión integrada sobre la madurez humana y cristiana, Bogota, Colombia, colección de autores, CELAM, No. 24, tomo I, p. 31 

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